quinta-feira, dezembro 08, 2005

La televisión que queremos
Congreso Hispanoluso de TV de Calidad


Los pasados 27-27 de noviembre se celebró en la provincia transfronteriza de Huelva (España) un Congreso Hispanoluso dedicado al estudio de la TV de Calidad. Con el sugerente título de «La televisión que queremos... Hacia una tele­visión de calidad», este evento pretendía responder justamente a esta demanda de una mejor televisión en el panorama de los canales españoles, portugueses e internacionales, aportando para ello múltiples experiencias, propuestas, refle­xiones e investigaciones de más de 450 profesionales de los medios y la comunicación, de las universidades y los centros educativos para hacer que la televisión pueda convertirse en un mejor instrumento de desarrollo social y cultural, que cumpla en suma sus funciones de servicio público, alas que de ninguna manera hemos de renunciar.

La televisión se ha convertido hoy día, sin duda, en el principal referente de la sociedad global en la que vivimos; prácticamente todo pasa por su crisol me­diático. Todos miramos la televisión, pasamos gran parte de nuestro tiempo de ocio ante su policromática y dinámica pantalla. La televisión y en general, los medios de comunicación son, sin duda, una realidad trascendental en esta sociedad que nos ha tocado vivir. Sin embargo, todos somos conscientes de que en el panorama televisivo actual, faltan aún muchas calves para que este omnipresente y casi omnipotente medio de comunicación apueste decididamente por ser un instru­men­to de desarrollo personal y social. No en pocas ocasiones sus contenidos se sus­tentan en una trepidante espiral de entretenimiento fácil, y las empresas televisivas compiten en una batalla por la conquista de audiencias como simples maqui­narias ajenas al compromiso social y al desarrollo de la ciudadanía.
Esta reflexión conduce decididamente a la imperiosa necesidad de pensar y repensar el papel que la televisión ha de jugar en nuestras vidas, al tiempo que demandar que este medio sea un recurso esencial en las sociedades democráticas para el fomento de los valores ciudadanos, sin por ello renunciar a la vertiente lúdica y de entretenimiento del medio, tan arraigada al mismo. Contar con una televisión de calidad es una exigencia social y cívica, en la que se han de implicar comunicadores y educadores, ya que ambos tienen una respon­sabilidad esencial en el fomento de un medio que al tiempo que entretenga forme y eduque a la ciudadanía.
Esta temática se desarrolló en el marco de un congreso internacional, de ámbito hispanoluso, que compartía idiomas (español y portugués), y combinó las sesiones teóricas con los debates, las actividades de intercambio con las de reflexión; superando el modelo transmisivo en un ámbito tan vivido y cercano como es la televisión.

El Congreso ha sido todo un éxito. La respuesta de la comunidad internacional ha sido desbordante, generándose por Internet un debate ciudadano y científico que ha traspasado fronteras y que se concretó con una alta participación de profesionales de la comunicación y la educación de todos los rincones de España (16 de las 17 Comunidades Autónomas), y de Portugal, con presencia de centros educativos, Uni­versidades y medios de comunicación de todo el país. Europa y América también se han visto interpeladas por esta temática de apostar con ideas y pro­puestas por una televisión de mayor calidad en sus contenidos y en sus progra­maciones: Argentina, México, Brasil, Colombia, Venezuela, Chile, Bolivia, Repú­blica Dominicana, además de Italia, Francia, Bélgica y Suecia por parte europea. Esta altísima representación conjuga una síntesis ideal de comu­nicadores y educadores, de profesionales de los medios y del sistema educativo, de la Universidad y los centros escolares?

Pero, sin duda, lo más destacado de este Congreso ha sido su producción cien­tífica de alta calidad generada, plasmada en unos volúmenes, en formato elec­tró­nico, con los textos íntegros y con más de 2.500 páginas virtuales, además de una síntesis en versión papel de 416 páginas que hace realidad la selección, entre otras muchas, de 191 comunicaciones y 38 ponencias y confe­rencias plenarias que conforman su corpus científico. Los resultados de investigaciones permitieron tener más libertad y plantear un congreso de reflexión e interacción, de participación activa y de dialéctica, porque ante la televisión hoy día más que respuestas es necesario plantearse preguntas.

El congreso ha levantado una enorme expectación so­cial, educativa y mediática. Los medios de comunicación (tanto la prensa, radio, como la televisión, Internet) y muchos profesores de los centros educativos han recibido con sorpresa, pero también con entusiasmo la temática de este foro y muchos más esperan que las conclusiones en torno a una televisión de calidad sean el compromiso y la responsabilidad de todos. El material editado puede conseguirse en www.grupocomunicar.com y en info@grupocomunicar.com así como informaciones complementarias del mismo.

quarta-feira, dezembro 07, 2005

Congresso na Galiza preocupado com a educação audiovisual

Termina hoje, em Santiago de Compostela, o I Encontro Internacional sobre Educação Audiovisual, com a participação de especialistas, investigadores e docentes de várias regiões de Espanha. Um dos objectivos principais reside em redigir um manifesto com vista àintrodução da abordagem do audiovisual nas aulas.
Do lado português participa como conferencista convidada a Prof. Sara Pereira, do Instituto de estudos da Criança e investigadora do Centro de estudos de Comunicação e Sociedade da Universidade do Minho.
O programa deste Encontro dá bem a ideia do muito que já se está a afzer nesta área, no país vizinho, embora com situações bastante diversas nas diferentes comunidades autónomas. Segundo a imprensa galega de hoje, um dos aspectos para que se chamou a atenção, no âmbito desta iniciativa, foi para a necessidade de não deixar que as iniciativas no campo da informática esmaguem as do terreno do audiovisual.
Esperamos dar brevemente informação sobre os resultados desta iniciativa que, pela proximidade geográfica e problemática, tanto nos diz respeito.

terça-feira, dezembro 06, 2005

Geração online

The MySpace Generation: É este o título de um dossier da próxima edição da Business Week, com data de 12 de Dezembro. Define essa geração assim:"They live online. They buy online. They play online. Their power is growing".
No mesmo número, pode ler-se igualmente o texto "Protecting Your Kids From Cyber-Predators - Tips for parents as their teenagers venture into social networks".

sexta-feira, dezembro 02, 2005

Do primeiro ciclo ao secundário... em França

O Ministério francês da Educação e o CLEMI - Centre de Liaison de l'Enseignement et des Moyens d'Information lançaram recentemente o opúsculo L'Éducation aux médias de la maternelle au lycée. O conteúdo, que está integralmente disponível na Web, inclui os capítulos:
- Pistes de réflexion
- Favoriser la maîtrise des langages
- Se rencontrer, s?ouvrir aux autres
- Enseigner autrement
- Nouer des partenariats.
Da apresentação:
"L'éducation aux médias est un puissant moteur d'enthousiasme et de motivation pour les élèves et leurs professeurs. Les actions très diverses présentées dans cet ouvrage mettent l'accent sur les apports bénéfiques de cette éducation, tant dans les apprentissages scolaires que dans les échanges entre les différents acteurs de l'École et ses partenaires.
Souvent simples supports pédagogiques les médias sont aussi parfois objets d'études, dès lors que les élèves s'en emparent en analysant ou en réalisant eux-mêmes des journaux, des émissions de radio et de télévision. Ces activités permettent de conférer aux apprentissages scolaires un sens plus clair grâce à leur dimension concrète, tout en formant les élèves à devenir des citoyens avertis. Cette éducation génère également des pratiques pédagogiques différentes dans l'organisation du travail scolaire".

quinta-feira, dezembro 01, 2005

As crianças e a indústria dos jogos de computador em 2005

O National Institute on Media and the Family dos Estados Unidos da América acaba de publicar a décima edição do seu anuário dedicado aos jogos de computador: 10th Annual MediaWise®Video and Computer Game Report Card. Duas notas gerais, que não dispensam a leitura do relatório integral:

"Every child wh o plays video games is undergoing a powerful developmental experiment, the results of which we do not yet fully comprehend. This year, we find the video game industry exactly as we have found it every year we've compiled this report: even more powerful tha n it was the year before. In fact, the video game industry's growing sales numbers and ever widening influence have become so apparent and so well-known that describing the industry as powerful has become clichéd.
The industry?s efforts to be good corporate citizens have not kept pace with its explosive growth. The industry that generated 25 billion dollars in worldwide sales last year (nearly 10 billion in the U.S. alone) seems increasingly focused on the bottom line, at the expense of its customers, especially children and teenagers. Killographic and sexually explicit games are still finding their way into the hands of millions of underage players".

A este propósito, numa notícia sobre a apresentação deste relatório, referia ontem o diário Washington Post:

Groups Protest Cannibalism in Video Games
By ANDREW MIGAT

Associated Press, Wednesday, November 30, 2005; 11:05 AM
WASHINGTON -- Video games glamorizing guns and violence have long drawn the ire of media watchdog groups. This holiday season, they say they have found a bloody new wrinkle to hate: cannibalism.
Games featuring graphic scenes of cannibalism, "F.E.A.R." and "Stubbs the Zombie in Rebel Without a Pulse," were among the 12 "games to avoid" listed Tuesday by the National Institute on Media and the Family.
"It's something we've never seen before," said institute president David Walsh, warning that today's games are "more extreme" and more easily available to underage kids than ever before. (...)

quinta-feira, novembro 24, 2005

A busca da comunicação na sociedade multi-ecrãs:
uma perspectiva ecológica
Manuel Pinto

Pensando sobretudo nos estudantes do mestrado, com quem não estarei amanhã, aqui deixo o texto-base da intervenção que preparei para o Congresso Hispano-Luso de Comunicação e Educação "A televisão que queremos: uma TV de qualidade", que decorrer em Huelva, de hoje até domingo.

congreso_huelvaDeixem-me começar por contar um pequeno episódio pessoal. Há um pouco mais de dez anos, estava eu a aguardar a discussão da minha tese de doutoramento sobre a televisão na vida quotidiana das crianças, quando me iniciei na descoberta e exploração da Internet.
Recorrendo ao browser que estava então na moda, o Netscape, e ao software Eudora, que utilizava para o correio electrónico, rapidamente me dei conta da novidade radical que estava a desenhar-se neste nosso mundo. Eu, que tinha feito boa parte da investigação apoiado numa bibliografia que era escassa no contexto em que me movimentava, descobria, de um momento para o outro, e a um ritmo quase alucinante, a pletora de novas fontes, a facilidade das trocas, a velocidade dos contactos e a eliminação de fronteiras de vários tipos. Num ápice ia desabando uma certa ordem espácio-temporal, para emergir, com todas as suas potencialidades, o espaço-tempo virtual, feito de redes e da multiplicação de pontos que, com relativa facilidade, se tornavam produtores e receptores de informação.
Recordo bem que, algo deslumbrado pela multiplicidade de portas que me parecia se estavam assim a abrir, se me foi desenhado um mal-estar que, por momentos se converteu em angústia, e que poderia traduzir-se no seguinte: teria eu gasto três anos da minha vida a estudar um meio que, num prazo relativamente curto, iria desaparecer, submerso pelos efeitos avassaladores da Internet?

Relato este episódio para sublinhar o significado de, dez anos depois da explosão do fenómeno Internet, um congresso promovido por um dos mais dinâmicos colectivos sobre Comunicação e Educação da cena internacional, ter escolhido precisamente a televisão e a qualidade para tema de estudo e de debate. É que, apesar das mudanças a que temos, entretanto, assistido, o meio televisivo mantém uma centralidade notória, particularmente enquanto instituição e instrumento social de entretenimento.
A história da difusão das tecnologias de comunicação e informação ensina-nos que um novo meio não desaloja os meios existentes, antes conquista o seu próprio espaço, levando à recomposição dos papeis relativos dos restantes. Com a Web e a Internet acontece, porém, que nós não estamos simplesmente perante a emergência de um novo meio de comunicação, mas também de um ambiente que abarca e conjuga lógicas diversas.
Torna-se, assim, claro que a minha angústia de há dez anos, a que atrás aludia, em certo sentido não tinha razão de ser. Mas, por outro lado, justificava-se, dado que era a vaga intuição de que estava em presença de algo de intrinsecamente novo.
A dez anos de distância, poderemos dizer que tudo mudou. Ao mesmo tempo, se olharmos para além da ?espuma dos dias? e procurarmos pelas respostas às questões fundamentais da existência, poderemos igualmente dizer que, no essencial, não avançámos muito. Na melhor das hipóteses, reconheceremos dispor de uma gama mais diversificada de tecnologias, o que, por si só, não assegura o cumprimento das promessas que elas normalmente arrastam consigo. Não se estranhe, por isso, que este texto, partindo da temática central deste congresso, procure recolocar questões menos conjunturais, porventura menos na moda, mas que eu creio serem cada vez mais vitais e decisivas. No quadro dos limites de uma intervenção deste tipo, começarei por relacionar o conceito de qualidade em televisão com a importância do serviço público. Reflectirei, a seguir, sobre a necessidade de requalificar o tema do entretenimento e de valorizar a dimensão emocional, para podermos entender a complexidade e centralidade do meio e da experiência televisivas. Termino com um contributo para uma abordagem ecológica da comunicação e dos media, identificando algumas vertentes que poderão contribuir para relançar e aprofundar as experiências de educação para os media no espaço luso-espanhol.

1. A qualidade em televisão ? conceito sempre dependente de sistemas de valores e interesses específicos - deverá ser vista menos como o resultado de uma definição pré-estabelecida e acabada e mais como um processo por natureza aberto, em que terão de intervir os responsáveis dos media, os criadores dos produtos televisivos e os telespectadores (Charo, 2000). Em todo o caso, ela parece ser inseparável da diversidade da oferta (vertical e horizontal), das condições de exercício do profissionalismo, da liberdade editorial e de programação e da efectivação de processos de accountability e de escrutínio público.
Enquanto processo não apenas dependente da lógica mediática, mas das exigências e interesses dos actores e grupos sociais, a qualidade entronca no cerne da função social da televisão e, consequentemente, da dimensão de serviço público, que não pode ser apanágio apenas dos operadores públicos. Apesar da crise que afecta o conceito de serviço público de televisão, entendo que dificilmente poderemos equacionar o problema da qualidade sem ter em conta essa dimensão.

Nas actuais circunstâncias faz sentido continuar a defender a existência de um serviço público de televisão autónomo do poder político e não enfeudado a uma lógica mercantil. Apesar das evoluções no plano das ofertas e apesar das mutações no terreno dos usos e das práticas socioculturais, a sua existência constitui um factor que potencia a qualidade. Desde logo porque instaura uma oferta desejavelmente diferenciada, ainda que insuficientemente posta em prática; porque convoca a corresponsabilidade dos cidadãos, os quais se sentirão perante ele mais exigentes; e porque torna possível pensar e pôr em prática novas modalidades de participação.
Observe-se, contudo, que a televisão de serviço público se diferencia como realidade específica, quando e na medida em que se assume como uma instituição da sociedade, agindo em estreita relação com as restantes instituições, vocacionada para lhes dar vez e voz, sem estar condicionada pelas exigências do sucesso, embora também não as enjeitando. É nesta relação de horizontalidade, dando corpo a um projecto de acção comunicativa de natureza mais interactiva, que vemos emergir o sentido da existência de um operador televisivo actuando em nome da comunidade e ao seu serviço.
Não basta, pois, a titularidade pública de um operador, a independência da sua acção e a definição de um certo tipo de conteúdos para que o canal ou canais assim operados se distingam de forma significativa dos operadores privados. Importa fazer dos media e, em particular da televisão, instâncias onde a participação e o escrutínio também se exercem. Impõe-se, assim, que, para enriquecer e aprofundar a vida democrática, a entidade pública de televisão defina e concretize um outro modo de estar presente na sociedade, explorando modalidades de comunicação que abram as portas às instituições, grupos e organizações da sociedade civil, às suas iniciativas, preocupações e situações. Isto é, que torne a televisão pública uma verdadeira televisão dos cidadãos (Pinto, 2005).

2. Neste contexto, seja-me permitido sublinhar um ponto que carece de análise e investigação, visto ser central na compreensão do papel da televisão nas nossas sociedades. Refiro-me à função de entretenimento e à relação desta dimensão com o problema da qualidade.
O projecto cultural atribuído à televisão desde os seus princípios plasmava-se, como bem sabemos, na trilogia informação-cultura-divertimento. Ainda hoje, as legislações nacionais e os normativos transnacionais continuam a enfatizar esta tríplice vertente. Mas desde o início, também, não poucos equívocos se geraram, na medida em que agentes culturais e políticos alimentaram, relativamente a ela, o sonho de uma ?escola paralela? que complementaria, repercutiria e ampliaria a escolarização formal, porventura de forma mais interessante, contribuindo, dessa forma, para a promoção cultural das populações.
A difícil convivência da intelectualidade e dos agentes educativos com a televisão assenta na incompreensão ou mesmo na não aceitação dos caminhos prevalecentes e, nas últimas décadas, hegemónicos, percorridos por este meio, cada vez mais distantes do paradigma escolar ou educativo. Este desencanto com a banalização da TV, com a sua inscrição no tecido e nas rotinas da vida quotidiana, combina-se, em algumas situações, com um síndrome de perda (Pinto, 2000) que se pode caracterizar como nostalgia de um tempo passado (e mitificado), ao qual se atribuem propriedades (de encontro, convivência, diálogo) que televisão teria contribuído para aniquilar.
A verdade é que o entretenimento se tornou a imagem de marca e o factor de identidade da televisão, que a comercialização crescente só veio exacerbar. Para os nostálgicos da televisão como ?grande educadora das massas? e como ?promessa de promoção e desenvolvimento cultural?, o saldo não podia ter sido mais desapontador.
Seja como for, a situação a que chegámos também não é satisfatória. Sobretudo porque ? e este é o ponto que pretendo enfatizar ? pode assentar não apenas num equívoco sobre a natureza e função do meio televisivo, mas também na incapacidade de valorizar o entretenimento. Tomado como mera diversão ou distracção, o entretenimento facilmente se converte em matéria menor e desinteressante, agente de alienação dos indivíduos, factor de adormecimento colectivo, em suma, uma versão contemporânea do velho ?ópio do povo?, tematizado por Karl Marx.
Ora ao associar-se entretenimento a subproduto culturalmente degradado ou, mais ainda, a alienação social e política está-se a desqualificar e a ilegitimar culturalmente uma realidade complexa e vital da experiência humana, em lugar de procurar analisá-la e compreender a sua relação com os telespectadores (cf. Blakley, 2001). É, no mínimo, problemático analisar e definir critérios operativos com vista à promoção da qualidade em televisão sem ter em conta esta vertente do problema.
Algo de aproximado se pode dizer das emoções. Como tem sublinhado Joan Ferrés (2003), um investigador catalão que se tem debruçado sobre esta matéria, ?a televisão é o reino da emoção?. Quase tudo nela trabalha, massaja e espevita o emocional: os signos visuais, formas, cores, sons e movimentos. A participação vicariante, os processos e mecanismos de identificação e de projecção que levam os telespectadores à imersão numa dada história e que resultam daquilo que Samuel Coleridge designou por ?suspensão voluntária da incredulidade? operam frequentemente ao nível subconsciente ou mesmo do inconsciente.
Com modelos teóricos que valorizam as dimensões lógica e racional e se traduzem em abordagens analíticas e críticas, não é de estranhar que escapem dimensões essenciais do fenómeno e da experiência televisivos, nas abordagens correntes que deles são desenvolvidos.
Tendo em consideração o que acabo de enunciar, a propósito da (des)valorização do divertimento e do acolhimento da dimensão emocional, a pergunta que emerge, neste nosso contexto, é a de avaliar as consequências que tudo isto comporta para a questão da qualidade.
Encontramos aqui um vasto campo que carece de mais atenção e que exige mais investimento no plano da investigação. As transformações que o meio televisivo vem conhecendo tornam, de resto, essa questão ainda mais relevante. A digitalização facilita a multiplicação do número de canais e o alargamento do leque das temáticas, sem que tal implique, por ora, uma redução significativa do peso dos canais generalistas de massas. Mas, com a combinação com diversos periféricos, o aparelho receptor foi adaptado ao papel de ecrã de cine-vídeo, primeiro, de monitor de jogos, depois, e mais recentemente, de plataforma para o visionamento de DVD.
Ao mesmo tempo, o computador pessoal, além das suas funções mais comuns, converteu-se num terminal ou ponto de uma rede global, permitindo o acesso aos media tradicionais e a novos media, acesso e gestão a música, jogos, bases de dados, etc.
Com estas novas possibilidades, a que a banda larga e o wifi vieram dar outra dimensão, altera-se igualmente a noção dos espaços de utilização. Ao lado do espaço doméstico ou do local de trabalho, voltam à cena os salões de jogos e, sobretudo, os cibercafés, locais de encontro e de convívio e pontos de ligação à rede.
A par deste fenómeno, e indissociável dele, não podemos deixar de olhar com atenção para outros media e outros suportes em que o ecrã constitui a porta de contacto com o mundo. O caso das máquinas foto-videográficas digitais é exemplificativo. Mas mais ainda o será o dos telefones celulares, que representa, para as telecomunicações o que o transístor representou, na segunda metade do século passado para a rádio, só que com uma polivalência e multifuncionalidade que não param de crescer, tendendo a abarcar as próprias emissões de televisão.

3. Considero que, num contexto de multiplicação das ofertas e das possibilidades, de crescimento exponencial dos dados e da informação, se torna decisivo não perder de vista o que é essencial e o que é secundário, o que é do plano dos instrumentos e das ferramentas e o que é do âmbito dos objectivos e das finalidades e dos caminhos para avançar para eles.
É frequente ver associar-se a interrogação sobre os desenvolvimentos tecnológicos e sobre a cibercultura a atitudes tecnofóbicas e à resistência à mudança. Como se estivéssemos fatalmente condenados à contraposição maniqueia entre tecnófilos e tecnófobos, entre o paraíso próximo e o pesadelo orwelliano, entre o canto da sereia e o pio da coruja.
Pelo contrário, considero ser absolutamente vital conquistar e expandir uma via que reconheça e valorize as novas formas de cultura e os novos modos de viver e de agir que se estão a gerar, mas que não sacrifique, no altar da inovação compulsiva e frenética, a busca incessante do sentido e da qualidade de vida. Seria a procura de espaço para uma espécie de ?terceira via? de natureza cultural que possibilite rasgar horizontes a uma nova inteligência do mundo e da vida, capaz de intervir no local, mas com uma compreensão e uma visão global.
E a busca do sentido passa por incluir e alimentar, na agenda permanente das ocupações e preocupações, a simplicidade de perguntas como estas:

a. Em que medida, ou mediante que requisitos e condições as tecnologias da informação e comunicação nos podem tornar mais felizes e solidários?
b. Que oportunidades e possibilidades trazem as TIC à vida individual, do grupo, da sociedade em geral? De que modo estão a ser aproveitadas e o que dificulta ou bloqueia esse aproveitamento?
c. Que possibilidades abrem as TIC ao encontro das pessoas consigo mesmas e com os outros?
d. De que forma estão as TIC a ser utilizadas para a construção de um meio ambiente simbólico pautado pela qualidade e pela diversidade?

São perguntas básicas, quase ingénuas, estas. Mas é necessário ter presente que as tecnologias, por informadoras que sejam dos novos modos de viver e de conviver, não perdem a sua natureza instrumental. A sua implantação e influência exerce-se num complexo jogo social, habitado por paradoxos e contradições. Sublinho alguns:

A agitação febril dos tempos que correm, alimentada e acicatada por um consumismo já desligado das reais necessidades das pessoas, gera, no seu interior, a sede do silêncio e do distanciamento ? ou seja, a necessidade do corte com as rotinas do dia-a-dia.
O espavento do ruído e o espectáculo encandeador das luzes da paisagem exterior não conseguem ofuscar a busca da tranquilidade e da luminosidade interior, que advém da contemplação e do gozo.
A comunicação total que, como mito perpassa os discursos da tecnologia e dos media, com a sua ilusão de transparência, de imediatismo e de instantaneidade, confronta-se em permanência com a experiência da incomunicação e da solidão.
A propalada aldeia global em que a parafernália de redes e de dispositivos tecnológicos aparentemente converteu o mundo debate-se com o crescente gap informacional, não apenas no plano do acesso, mas igualmente no do usufruto.

Não se trata, porém, de contrapor a uma determinada ?ordem? social e cultural uma outra ordem. É necessário, antes, sustentar a multipolaridade dos caminhos de busca de sentido e defender a inscrição da tensão entre os dois pólos como uma salvaguarda vital a uma ecologia da comunicação.
A tensão é o contrário da anomia ou do mainstream. É crítica, porque resulta da (ou instaura a) crise. Interroga. Toma o que se passa não como dado ou fatalidade, mas como convocação ou provocação.

4. Do que fica dito resulta que a multiplicidade e multiplicação de ecrãs e, sobretudo, os mundos a que esses ecrãs dão acesso ou dos quais são o ponto terminal, carecem de ser confrontados e contrastados com a globalidade da vida humana e social. Carecem de ser entendidos como instrumentos e agentes de um ecossistema global mais vasto.
Esta perspectiva ou concepção ecológica da comunicação e dos media parece ser, na actualidade, um caminho que vale a pena ser percorrido e explorado. Desde logo porque não faz sentido que os media, configurando uma instância tão pregnante e decisiva na produção e na construção do ambiente simbólico à escala planetária, sejam estudados e abordados de um modo desintegrado. Por outro lado, não faz também sentido que sejam deixados à margem das preocupações ambientais, como se o campo do simbólico não fosse tão decisivo para a qualidade de vida do planeta e das sociedades como os ecossistemas naturais e humanos.
Adoptar este paradigma ecológico supõe abrir espaço a um entendimento das práticas comunicativas não apenas na sua vertente informativa e transmissiva, mas igualmente na sua vertente relacional, dialógica e vinculadora.

São várias as implicações que daqui decorrem. Sublinharei em particular aqueles aspectos mais directamente relacionados com a educação para os media, entendida como formação para a cidadania.
Cabe, em primeiro lugar, chamar a atenção para o facto de o conceito de formação e de aprendizagem estar, cada vez menos, associado a um espaço institucional específico (a escola) e a um tempo próprio (o da infância e juventude). Estamos a assistir àquilo a que Joel de Rosnay chamou ?hibridação dos modos de acesso ao conhecimento e diversificação dos actores no ensino?. Quer a hibridação quer a diversificação podem ser aspectos com potencialidades. Mas nunca se poderá esquecer que ?a educação permanece fundamentalmente como uma interacção entre pessoas?. Ter presente este ponto é capital, num tempo em que os arautos dos efeitos demiúrgicos das máquinas não se cansam de anunciar cenários em que os aprendizes mais parecem os habitantes agrilhoados da caverna de Platão.
Importa que, num cenário e numa cultura do digital, a aprendizagem não se converta num saltitar tonto de sítio em sítio, num petiscar de elementos sem a perspectiva de um todo, numa acumulação de informação mais ou menos insignificante ou inútil, num sacrificar do sentido à forma e ao design
Numa cultura marcada pela aceleração e pela velocidade, pela profusão de estímulos e multiplicação das possibilidades de trajectórias, é necessário trabalhar, desde cedo e em permanência, dimensões como:
- o sentido (finalidades, objectivos, alcance) das aprendizagens, tendo em conta os projectos próprios e o destino comum
- a memória (os percursos feitos antes de nós e por nós) criando uma maior espessura temporal
- Os ?mapas e bússolas? que ajudam a situar, referenciar, planear e orientar trajectos (Delors, 1996).
O que há que acautelar a todo o custo é que a educação não se converta num percurso errático, num vaguear sem rumo nem sentido ou, então, numa divagação pré-formatada por caminhos pré-estabelecidos. A dimensão da interioridade (ou da interiorização), que carece ora do silêncio activo, nuns momentos, ora da troca implícita no ouvir e no falar não poderá deixar de acompanhar este processo.

5. Uma outra dimensão a que vale a pena dedicar atenção diz respeito às possibilidades abertas pelos novos media digitais, nomeadamente aqueles que se constituem ou são aproveitados como ?empowerment tools? dos cidadãos.
Vistos da perspectiva da promoção de sujeitos autónomos, solidários e críticos, meios como os weblogs, os foruns, os wikis, os RSS[1], os ipod, os VoIP[2] e certamente os telemóveis, cada vez mais polivalentes e multifuncionaisl, podem constituir ? e de facto estão já a constituir - ferramentas e oportunidades em iniciativas e projectos de criação, descoberta e participação[3].
Mas, de novo, assim como a inovação não acontece por haver computadores e acesso de banda larga à Internet que acontece a inovação, também não é por se recorrer àquelas novas ferramentas que a inovação acontece. Embora a lógica destes meios seja, conforme os casos, P2P (peer-to-peer, se quisermos, pessoa-a-pessoa) ou de redes sociais, torna-se necessário, para implementar aquilo que as ferramentas possibilitam, actos de vontade e de iniciativa dos actores sociais.
Nomeadamente os weblogs têm-se vindo a afirmar não apenas como oportunidade de concepção, produção e difusão ?planetária? de meios de comunicação ao alcance dos cidadãos, mas também como instâncias de escrutínio e seguimento crítico dos media tradicionais, dessa forma contribuindo para o aprofundamento da democracia e da cidadania também nesse terreno.

É, pois, com este pano de fundo de uma orientação ecológica na abordagem da comunicação e da tecnologia; do trabalho em torno dos mapas e das bússolas orientadoras dos percursos num universo de profusão caótica e magmática das ofertas; e do recurso intencional e criativo às novas ferramentas potenciadoras da iniciativa das pessoas que entendo que se pode continuar a aprofundar a teoria e a prática daquilo que começa a ser designado por alfabetização ou literacia digital[4].
Uma consequência desta orientação é que o próprio universo das tecnologias ? novas ou antigas ? tem de ser convertido em objecto de análise e de estudo, para desse modo contrariar os efeitos de naturalização ou de neutralidade que inquinam os discursos e as práticas do respectivo uso. A génese, contexto de emergência e processo de difusão dessas tecnologias; o seu impacte sociocultural; as modalidades de apropriação social; as lógicas políticas e mercantis associadas; as desigualdades no respectivo acesso e usufruto; os modos e contextos de utilização e os discursos sociais sobre as tecnologias ? eis alguns dos aspectos que carecem de ser examinados, tendo em mente o carácter instrumental das tecnologias para a vida humana e social.


Referências bibliográficas

Blakley, J. (2001) Entertainment Goes Global: Mass Culture in a Transforming World. Lear Center Entertainment Goes Global Project / USC Annenberg School for Communication, [http://learcenter.org/pdf/EntGlobal.pdf, consultado em 10.8.2005]
Delors, J. (coord.) (1996). L´Éducation: Un Trésor Est Caché Dedans. Paris: UNESCO e Éd. Odile Jacob, p. 91
Rosnay, J. de (2002) « Les risques de l?infopollution ». Transversales, Science Culture, Nouvelle série n°1, Mai.
[http://csiweb2.cite-sciences.fr/derosnay/articles/Tranversales_infopollution.html, consultado em 2.8.2005]
Pinto, M. (2000) A Televisão no Quotidiano das Crianças. Porto, Edições Afrontamento
Pinto, M. (coord.) (2005) Televisão e Cidadania ? Contributos para o Debate sobre o Serviço Público. Porto: Campo das Letras, 2ª edição.
Gutierrez Gomez, Ch. (2000) ?Televisión y calidad: Perspectivas de investigación y criterios de evaluación?. ZER ? Revista de Estudios de Comunicación, nº 9.
Ferres, J. (2003) ?Educación en Medios y Competencia Emocional?. Revista Iberoamericana de Educación, nº 32
Pérez-Tornero, J. M. (2004) Digital Literacy and Media Education: an Emerging Need - Forum on Digital Literacy. Portal eLearningeuropa. [, consultado em 15.5.2005]Gutierrez Martin, A. ; Hotmann, Armin (2002) Democracy, Multimedia Literacy and Classroom Practice. Mondial Verlag: Berlin
[1] Real Simple Syndication ou agregadores seleccionados de fontes informativas.
[2] Voice over Internet Protocol ou a possibilidade de conversar e comunicar através da Internet.
[3] O caso dos weblogs, que tenho utilizado, desde há três anos, como ambiente e instrumento de ensino e aprendizagem na Universidade, é, deste ponto de vista, de um alcance inegável, permitindo o acesso à palavra e à expressão individuais e de grupo e a criação e alimentação de redes de natureza vária.
[4] Para uma discussão destes conceitos, ver, nomeadamente, Alfonso Gutiérrez Martín (2002) e Jose Manuel Perez Tornero (2004).

terça-feira, novembro 22, 2005

Por um debate da televisão de qualidade no espaço público

Um grupo de investigadores do CICCOM - Centro de Investigação em Ciências da Comunicação da Universidade do Algarve, coordenado pelo Prof. Vítor Reia Batista, traz hoje, no Público, um texto de opinião sob o título em epígrafe, que, pela estreita articulação com o âmbito deste blogue, transcrevemos na íntegra, com a devida vénia:

"Na sequência de um artigo aqui já publicado com a opinião de colegas da Universidade do Minho, lançando o debate sobre "a televisão no espaço público", propomos introduzir nesse debate um novo elemento - a Qualidade, ou seja, "a televisão de qualidade no espaço público". Em primeiro lugar, como matéria de reflexão em torno de possíveis conceitos de qualidade e da sua possível "utilidade". Em segundo lugar, como necessidade de desenvolvimento de um melhor estado de literacia dos media por parte dos consumidores e dos agentes mediáticos. E, por fim, como uma breve nota de reflexão e aviso.

1. A discussão sobre a qualidade da programação oferecida pelas televisões generalistas de sinal aberto, como é o caso da SIC e da TVI, mostra-se de grande relevância num momento em que se prepara a renovação das suas licenças. De acordo com dados da Media Planning Group, tanto a TVI quanto a SIC tiveram uma audiência média que rondou os 33 por cento no ano de 2004, o que significa que têm uma participação de 66 por cento do share da audiência televisiva média. No mesmo ano, os programas com maior tempo de antena foram os programas de ficção, com 34 por cento na SIC e 35 por cento na TVI. Estes dados permitem inferir que a discussão sobre a qualidade da programação poderia ser iniciada a partir de considerações a respeito dos géneros em que mais se investe devido ao seu alto consumo, ou seja, os géneros de ficção, o que, só por si, já seria uma questão bastante problemática. No entanto, ao invés de realçar os aspectos negativos da questão assim colocada, seria talvez mais produtivo propor parâmetros de qualidade, assentes numa série de princípios que poderiam nortear as futuras apostas na produção de programas de ficção pelas emissoras. Por exemplo, considerando que a televisão proporciona uma experiência colectiva e cria laços sociais entre diversas comunidades e sectores populacionais de características sociais, étnicas e etárias diversas, é necessário que a televisão crie narrativas que possam agregar valores na vida quotidiana dos telespectadores. As narrativas podem ser "úteis" em diferentes sentidos, como por exemplo, para entreter e desviar a atenção da realidade (as grelhas actuais são um bom exemplo disso) mas também para alertar para questões políticas, sociais e éticas de forma relativamente eficaz, como tem acontecido em alguns exemplos de projecção mediática internacional. Assim, o momento parece apropriado para pensarmos em boas formas de alargar o campo de debate à própria natureza da televisão para criar, contar e compartilhar narrativas que sejam "úteis" e que contribuam não somente para a democratização da sociedade, mas também para uma mudança de foco da completa banalização temática que assolou a comunicação social nos últimos tempos, especialmente no que toca aos géneros de ficcionais.

2. Neste sentido, parece-nos que, tão importante como discutir a televisão que se vê, será discutir o "ensinar a ver televisão". Trata-se, por um lado, de sensibilizar o público televisivo para as questões da qualidade mediática do mesmo modo que se procura sensibilizar os consumidores para uma atitude mais crítica e exigente em relação aos produtos que consomem em geral e, por outro lado, de empreender esforços no desenvolvimento de acções de pedagogia dos media, articuladas em estratégias de âmbito escolar e extra-escolar, nomeadamente para consumidores adultos, que contribuam para guiar o homo videns português a caminhos mais desenvolvidos de uma real literacia dos media. É com este objectivo que vários centros de investigação da Europa (entre eles o CICCOM) estão a desenvolver projectos em torno do compromisso comum de formar cidadãos suficientemente competentes para consumir e avaliar os media de uma forma crítica, consciente e autónoma (caso dos projectos: Carta Europeia para a Literacia dos Media e Competências Audiovisuais para os Cidadãos, entre outros). Logo, no debate público que venha a desenvolver-se sobre novas licenças de televisão, terá toda a razão de ser equacionar com igual destaque ambas as vertentes, consumista e crítica, da mesma questão, isto é, que género de televisão queremos nós, para termos um panorama televisivo de qualidade no nosso espaço público.

3. O espaço público terá sempre a qualidade resultante da intervenção de todos os agentes que ponteiam na esfera pública. Seremos mais cultos se granjearmos maiores índices de literacia a todos os níveis, seja no campo literário propriamente dito, ou no campo televisivo, onde somos grandes consumidores, mas completamente acríticos e até autocomiseradores. Assim, recomenda-se um simples exercício à futura entidade reguladora e aos agentes licenciados, públicos e privados, que demonstrem vontades auto-reguladoras, como já vem acontecendo num ou noutro caso de forma algo avulsa: Sentem-se comodamente com caderno e lápis (não se aconselha azul) e vejam com olhos de ver, ouçam com ouvidos de ouvir e vão tomando notas ao sabor dos impulsos mais imediatos durante umas boas horas de visionamento dos mosaicos de programação existentes (reality shows, telenovelas, videodiscos e até mesmo notícias) e se, ao relerem as notas tomadas, encontrarem um número significativo de recomendações do tipo com menção de linguagens e imagens chocantes, ou sexualmente explícitas, com números a corresponder a idades, ou desenhinhos para alertar os pais, os avós, etc... , se sentirem uma sensação de espírito aliviado, ou até mesmo de dever cumprido, então, melhor será recomeçarmos tudo do princípio porque por esse caminho não vamos lá. Se não acreditam, leiam algumas letras de hip hop, que a maior parte de nós (reguladores, produtores, académicos) desconhece (NWA, Public Enemy, 2Pac, 50 C, Boss AC,...) mas que os jovens de Paris e da Amadora conhecem bem e até já foram identificadas como um novo género: Edutainment. Fica o aviso".