Las claves de la FOTOGRAFIA
"El 13 de julio acaba PhotoEspaña, el festival de fotografía que ha convertido Madrid en una inmensa galería con exposiciones y foros dedicados, en esta ocasión, a “Nos-Otros”. El Cultural ha invitado a Susan Sontag, tan apasionada del arte fotográfico como defensora en su obra literaria y política del Otro (del perseguido, del humillado), a que nos desvele las claves de la fotografía, esa manera moderna de mirar la realidad y de “ampliar el mundo”. Toda una declaración de principios éticos y estéticos, vertida al castellano por Aurelio Major.
La fotografía : breve suma
por Susan Sontag
1. La fotografía es, antes que nada, una manera de mirar. No es la mirada misma.
2. Es la manera ineludiblemente “moderna” de mirar: predispuesta a favor de los proyectos de descubrimiento e innovación.
3. Esta manera de mirar, que tiene ya una dilatada historia, conforma lo que buscamos y estamos habituados a notar en las fotografías.
4. La manera de mirar moderna es ver fragmentos. Se tiene la impresión de que la realidad es en esencia ilimitada y el conocimiento no tiene fin. De ello se sigue que todos los límites, todas las ideas unificadoras han de ser engañosas, demagógicas; en el mejor de los casos, provisionales; casi siempre, y a la larga, falsas. Mirar la realidad a la luz de determinadas ideas unificadoras tiene la ventaja innegable de darle contorno y forma a nuestras vivencias. Pero también –así nos instruye la manera de mirar moderna– niega la diversidad y la complejidad infinitas de lo real. Por lo tanto reprime nuestra energía, nuestro derecho en efecto, a refundar lo que deseamos refundar: a nuestra sociedad o a nosotros mismos. Lo que libera, se nos dice, es notar cada vez más cosas.
5. En una sociedad moderna las imágenes realizadas por las cámaras son la entrada principal a realidades de las que no tenemos una vivencia directa. Y se espera que recibamos y registremos una cantidad ilimitada de imágenes acerca de lo que no vivimos directamente. La cámara define lo que permitimos que sea “real”; y sin cesar ensancha los límites de lo real. Se admira a los fotógrafos sobre todo si revelan verdades ocultas de sí mismos o conflictos sociales no cubiertos del todo en sociedades próximas y distantes de donde vive el espectador.
6. En la manera de conocer moderna, debe haber imágenes para que algo se convierta en “real”. Las fotografías identifican acontecimientos. Las fotografías le confieren importancia a los acontecimientos y los vuelven memorables. Para que una guerra, una atrocidad, una epidemia, o un denominado desastre natural sean tema de interés más amplio, han de llegar a la gente por medio de los diversos sistemas (de la televisión e internet a los periódicos y revistas) que difunden las imágenes fotográficas entre millones de personas.
7. En la manera de mirar moderna, la realidad es sobre todo apariencia, la cual es siempre cambiante. Una fotografía registra lo aparente. El registro de la fotografía es el registro del cambio, de la destrucción del pasado. Puesto que somos modernos (y si tenemos la costumbre de ver fotografías somos, por definición, modernos), sabemos que todas las identidades son construcciones. La única realidad irrefutable –y nuestro mejor indicio de identidad– es cómo aparece la gente.
8. Una fotografía es un fragmento: un vislumbre. Acopiamos vislumbres, fragmentos. Todos almacenamos mentalmente cientos de imágenes fotográficas, prestas a la recuperación instantánea. Todas las fotografías aspiran a la condición de ser memorables; es decir, inolvidables.
9. Según la perspectiva que nos define como modernos, hay un número infinito de detalles. Las fotografías son detalles. Por lo tanto, las fotografías se parecen a la vida. Ser moderno es vivir, hechizado, por la salvaje autonomía del detalle.
10. Conocer es, sobre todo, reconocer. El reconocimiento es la modalidad del conocimiento que ahora se identifica con el arte. Las fotografías de las crueldades e injusticias terribles que afligen a la mayoría de las personas en el mundo parecen decirnos –a nosotros, que somos privilegiados y estamos más o menos a salvo– que deberíamos sublevarnos, que deberíamos desear que algo se hiciera para evitar esos horrores. Y además hay otras fotografías que parecen reclamar un tipo de atención distinto. Para este conjunto de obras en curso, la fotografía no es una suerte de agitación social o moral, cuya meta es incitar a que sintamos algo y actuemos, sino una empresa de notación. Observamos, tomamos nota, reconocemos. Ésta es una manera más fría de mirar. La manera de mirar es lo que identificamos como arte.
11. La obra de los mejores fotógrafos comprometidos socialmente es a menudo condenada si se parece demasiado al arte. Y a la fotografía tenida por arte se le puede condenar de modo paralelo: marchita la emoción que nos llevaría a preocuparnos. Nos muestra acontecimientos y circunstancias que acaso deploremos y nos pide que mantengamos distancia. Nos puede mostrar algo en verdad horripilante, y ser una prueba de lo que es capaz de tolerar nuestra mirada y se supone que debemos aceptar. O a menudo simplemente nos invita –y esto es cierto en casi toda la fotografía contemporánea más brillante– a fijar la vista en la banalidad. Fijar la vista en la banalidad y también paladearla, recurriendo precisamente a los mismos hábitos de la ironía que se afirman mediante la surrealista yuxtaposición de consabidas fotografías en las exposiciones y libros más refinados.
12. La fotografía –la insuperable modalidad del viaje, del turismo– es el principal medio moderno de ampliación del mundo. En cuanto rama del arte, la empresa fotográfica que hace más amplio el mundo tiende a especializarse en los temas que al parecer son provocadores, transgresores. La fotografía puede estar diciéndonos: esto, también, existe. Y eso. Y aquello. (Y todo es “humano”.) Pero ¿qué hemos de hacer con este conocimiento, si acaso es un conocimiento, digamos, del ser, de la anormalidad, de mundos marginados, clandestinos?
13. Llámese conocimiento, llámese reconocimiento; de algo podemos estar seguros acerca de esta modalidad, singularmente moderna, de toda vivencia: la mirada, y el acopio de los fragmentos de la mirada, nunca pueden completarse.
14. No hay fotografía definitiva.
Ya en 1977 Susan Sontag (Nueva York, 1933) demostró con su libro On Photography su enorme interés por un medio todavía en pleno desarrollo artístico. En ese ensayo la escritora sentaba algunas de sus premisas básicas: la observación del medio, el sujeto de la fotografía, la técnica (cómo el fotógrafo se convierte en artista). Más adelante, y debido a sus actividades políticas e intelectuales, la fotografía se convierte también para Sontag en documento, en memoria. Su último libro, Ante el dolor de los demás (2003), también trata de la fotografía."
(dica de A Montanha Mágica)
sábado, julho 12, 2003
Mais dois textos relevantes para o nosso "terreno":
- INVENTAR O QUINTO PODER
O professor inglês Roger Silverstone defende, em livro publicado no Brasil, que a sociedade se alfabetize em mídia para desafiar o Quarto Poder.
- IGNACIO RAMONET PROPÓN CREAR UN "QUINTO PODER CIDADÁN" PARA FACER FRONTE Ó PODER DOS GRANDES MEDIOS E "DESCONTAMINAR" A INFORMACIÓN
- INVENTAR O QUINTO PODER
O professor inglês Roger Silverstone defende, em livro publicado no Brasil, que a sociedade se alfabetize em mídia para desafiar o Quarto Poder.
- IGNACIO RAMONET PROPÓN CREAR UN "QUINTO PODER CIDADÁN" PARA FACER FRONTE Ó PODER DOS GRANDES MEDIOS E "DESCONTAMINAR" A INFORMACIÓN
quinta-feira, julho 10, 2003
Crianças espanholas:
12.000 horas de TV e 6.000 filmes até aos 15 anos
Foi ontem apresentado em Madrid o relatório 'Situación social de la infancia en España', elaborado para o governo espanhol por uma equipa da Universidade de Comillas. No tocante à relação crianças-televisão, alguns dados interessantes desse estudoi:
"Los niños españoles ven una media de dos horas de televisión cada día laborable y tres horas los festivos, por lo que cuando cumplen 15 años ya han visto 17 meses de televisión, unas 12.000 horas, y 6.000 películas, según el informe presentado hoy en Madrid.
Los niños empiezan a ver la televisión a los dos años y entre 1997 y 2000 la oferta de programación infantil en televisión se ha reducido en dos horas diarias, según el informe elaborado por Fernando Vidal, Blanca Gómez Bengoechea y Ana Berástegui de la Universidad Pontificia de Comillas.
Además, el 45 por ciento de los niños dice que sus padres "nunca les aconsejan sobre los programas que en la televisión", hecho que es reconocido por el 28 por ciento de los progenitores.
Esta dejación de la paternidad también se refleja en que una cuarta parte educan desde la dejación, es decir, consideran que corresponde sólo a la educación formal en las escuelas formar a sus hijos."
12.000 horas de TV e 6.000 filmes até aos 15 anos
Foi ontem apresentado em Madrid o relatório 'Situación social de la infancia en España', elaborado para o governo espanhol por uma equipa da Universidade de Comillas. No tocante à relação crianças-televisão, alguns dados interessantes desse estudoi:
"Los niños españoles ven una media de dos horas de televisión cada día laborable y tres horas los festivos, por lo que cuando cumplen 15 años ya han visto 17 meses de televisión, unas 12.000 horas, y 6.000 películas, según el informe presentado hoy en Madrid.
Los niños empiezan a ver la televisión a los dos años y entre 1997 y 2000 la oferta de programación infantil en televisión se ha reducido en dos horas diarias, según el informe elaborado por Fernando Vidal, Blanca Gómez Bengoechea y Ana Berástegui de la Universidad Pontificia de Comillas.
Además, el 45 por ciento de los niños dice que sus padres "nunca les aconsejan sobre los programas que en la televisión", hecho que es reconocido por el 28 por ciento de los progenitores.
Esta dejación de la paternidad también se refleja en que una cuarta parte educan desde la dejación, es decir, consideran que corresponde sólo a la educación formal en las escuelas formar a sus hijos."
terça-feira, julho 08, 2003
A Lurdes Macedo recordou-me que me tinha esquecido de colocar aqui a referência para o texto de Eva Aladro Vico, intitulado "La Recepción de la Notícia" . Aqui fica o link.
Quem quiser pode aproveitar para dar uma vista de olhos pelos números da revista Cuadernos de Información y Comunicación já publicados.
Quem quiser pode aproveitar para dar uma vista de olhos pelos números da revista Cuadernos de Información y Comunicación já publicados.
segunda-feira, julho 07, 2003
No Abrupto, José Pacheco Pereira escreve hoje sobre a sua experiência como director do jornal escolar Prelúdio, quando era aluno do Liceu Alexandre Herculano, no Porto. São sobretudo peripécias relacionadas com o clima de censura que então -se respirava.
A este propósito, seria interessante contar histórias e episódios relacionadas com o jornalismo escolar - os contextos, as iniciativas, os modos de fazer, as dificuldades, as aprendizagens...
A este propósito, seria interessante contar histórias e episódios relacionadas com o jornalismo escolar - os contextos, as iniciativas, os modos de fazer, as dificuldades, as aprendizagens...
quarta-feira, julho 02, 2003
ESPECTÁCULO MEDIÁTICO E CULTURA: encontro na Guarda
"Reflectir sobre o nosso mundo é uma exigência. Mesmo que sentados numa sanita, esgazeados entre os acontecimentos impressos no jornal do dia e uma diarreia de última hora, estaremos a pensar. Pensar. Que é, nos tempos que correm, uma urgência. Pensar e agir para lá do nosso umbigo. Encontrar o outro no caminho das conversas, das divergências, das convicções, da pluralidade de opiniões, dos modelos de vida numa sociedade do espectáculo mediático, da imagem como espaço de existência."Excerto da sinopse que anuncia um dia inteiro dedicado a debater o tema “Comunicação mediática e Cultura”. Acontecerá na Guarda, no auditório do Politécnico, na próxima sexta-feira, a partir das 10h00. Intervêm Rui Zink (escritor); Joaquim Fidalgo (docente na Universidade do Minho, colunista do “Público”); João Mendonça (coordenador da RTP/ Castelo Branco); Luís Nogueira (tradutor e dramaturgo); Paulo Serra (Director do Departamento de Comunicação e Artes da UBI); José Neves (actor do Teatro Nacional D. Maria II) João Correia (docente da UBI) e Jorge Mendes (presidente do IPG). A moderação cabe a Victor Amaral, presidente do (Aquilo Teatro) que, com o IPG organiza a iniciativa. Esta acontece no âmbito da co-produção da peça de teatro “Agora a Cores”: texto de Rui Zink (“A realidade agora a cores”), dramaturgia e encenação de Rita de Azevedo).
Deixo aqui o texto que publiquei no Diário do Minho de segunda-feira:
Deputados, um pouco mais de visão!
Manuel Pinto
Ler os projectos de Lei de Bases da Educação a partir do mundo das crianças e adolescentes torna-se um exercício um pouco decepcionante. De facto, dá a ideia de que quer o Governo quer os partidos da oposição, nas iniciativas que esta semana são apresentados no Parlamento, estão mais interessados nos clientes e destinatários da educação e na eficiência do “sistema” do que nas “pessoas que moram nos alunos”.
Vejamos: a Lei de Bases em vigor data de 1986. Em quase duas décadas, o mundo e a vida quotidiana mudaram muito. A integração na Europa, a globalização da economia e das consciências, a dita sociedade da informação e do conhecimento, o papel do ensino na preparação para o exercício de uma actividade (já não falo de uma carreira) – tudo isto, hoje, não tem quase nada a ver com a situação de meados da década de 80. Basta pensar na Internet e nos “mundo” que abriu nos últimos dez anos. Mas podíamos falar também da televisão e da multiplicação das ofertas, da explosão dos jogos electrónicos, da convergência e performatividade das tecnologias, do acesso à informação, do chamado fosso digital e das novas e preocupantes desigualdades a ele associadas.
Novas sensibilidades, “novos modos de compreender”, novas formas de sociabilidade, novos estilos de vida, novos desafios às relações inter-geracionais, novos questionamentos ao que significa, hoje, ser educador ou professor ou estudante – alguma coisa disto perpassa pelas propostas de “lei de bases de educação”? Por mim, o mais que vi foi alguma preocupação com tecnologias, que é sempre a pior forma de questionar o que existe. De resto, todas elas, sejam de direita ou de esquerda, transmitem uma mensagem de continuidade preocupante, uma insensibilidade crua aos “sinais do tempo”, um registo de assertividade e de certezas ao arrepio de um mundo que é feito de inquietações e de interrogações. Nem os preâmbulos indiciam ou sugerem o “ar do tempo” que todos respiramos, todos sentimos ou, pelo menos, pressentimos.
Uma lei é uma lei. Mas nem por isso tem que despir-se do rasgo de horizonte que a palavra – e até a norma - podem conter. A educação é cada vez mais dramaticamente um problema que transborda das paredes das escolas. E que, por isso mesmo, tem de ser formulado de modo diverso, tendo em conta o ecossistema mediático e informativo em que todos – e em especial os mais novos – crescem como pessoas e como cidadãos. Se não se quiser ter isso em conta, tenha-se, ao menos, a lisura de chamar às propostas em discussão “lei de bases da educação escolar”.
Deputados, um pouco mais de visão!
Manuel Pinto
Ler os projectos de Lei de Bases da Educação a partir do mundo das crianças e adolescentes torna-se um exercício um pouco decepcionante. De facto, dá a ideia de que quer o Governo quer os partidos da oposição, nas iniciativas que esta semana são apresentados no Parlamento, estão mais interessados nos clientes e destinatários da educação e na eficiência do “sistema” do que nas “pessoas que moram nos alunos”.
Vejamos: a Lei de Bases em vigor data de 1986. Em quase duas décadas, o mundo e a vida quotidiana mudaram muito. A integração na Europa, a globalização da economia e das consciências, a dita sociedade da informação e do conhecimento, o papel do ensino na preparação para o exercício de uma actividade (já não falo de uma carreira) – tudo isto, hoje, não tem quase nada a ver com a situação de meados da década de 80. Basta pensar na Internet e nos “mundo” que abriu nos últimos dez anos. Mas podíamos falar também da televisão e da multiplicação das ofertas, da explosão dos jogos electrónicos, da convergência e performatividade das tecnologias, do acesso à informação, do chamado fosso digital e das novas e preocupantes desigualdades a ele associadas.
Novas sensibilidades, “novos modos de compreender”, novas formas de sociabilidade, novos estilos de vida, novos desafios às relações inter-geracionais, novos questionamentos ao que significa, hoje, ser educador ou professor ou estudante – alguma coisa disto perpassa pelas propostas de “lei de bases de educação”? Por mim, o mais que vi foi alguma preocupação com tecnologias, que é sempre a pior forma de questionar o que existe. De resto, todas elas, sejam de direita ou de esquerda, transmitem uma mensagem de continuidade preocupante, uma insensibilidade crua aos “sinais do tempo”, um registo de assertividade e de certezas ao arrepio de um mundo que é feito de inquietações e de interrogações. Nem os preâmbulos indiciam ou sugerem o “ar do tempo” que todos respiramos, todos sentimos ou, pelo menos, pressentimos.
Uma lei é uma lei. Mas nem por isso tem que despir-se do rasgo de horizonte que a palavra – e até a norma - podem conter. A educação é cada vez mais dramaticamente um problema que transborda das paredes das escolas. E que, por isso mesmo, tem de ser formulado de modo diverso, tendo em conta o ecossistema mediático e informativo em que todos – e em especial os mais novos – crescem como pessoas e como cidadãos. Se não se quiser ter isso em conta, tenha-se, ao menos, a lisura de chamar às propostas em discussão “lei de bases da educação escolar”.
Subscrever:
Mensagens (Atom)